María Isabel Tiburcio Arias y Fernando Elías Rodríguez Bueno – Ingeniería en Ciencias de la Computación, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM)
Introducción
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo, año tras año, una de las principales causas de muerte a nivel mundial, y dentro de ellas las arritmias cardíacas ocupan un lugar de especial relevancia por su capacidad de manifestarse de forma silenciosa, intermitente o súbita. Desde la Escuela de Ingeniería en Computación y Telecomunicaciones (EICT) de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), un equipo conformado por María Isabel Tiburcio Arias y Fernando Elías Rodríguez Bueno, desarrolla SIEMIA: un Sistema para la Interpretación de Electrocardiogramas Mediante Machine Learning para la Detección Temprana de Arritmias.
La motivación detrás de este proyecto surge de una realidad muy concreta dentro de los centros de salud dominicanos y latinoamericanos: la lectura del electrocardiograma (ECG) aún depende, en gran medida, de las experiencias del especialista. En una entrevista realizada como parte de la investigación, el cardiólogo Dr. Samuel Ramos señaló que, en horas de mayor demanda, puede llegar a recibir entre 20 y 40 electrocardiogramas diarios, un volumen que naturalmente incrementa la presión diagnóstica y el riesgo de pasar por alto hallazgos relevantes. Esta necesidad de apoyo tecnológico, y no de reemplazo del criterio médico, es el punto de partida de SIEMIA.
El proyecto propone el desarrollo de un sistema basado en técnicas de Machine Learning y Deep Learning capaz de analizar señales de electrocardiograma y aprender los patrones asociados a distintas anomalías del ritmo cardíaco. Puntualmente, el sistema se apoya en una red neuronal convolucional (CNN) entrenada para diferenciar, a partir de datos digitales de ECG, entre cuatro ritmos cardíacos: el ritmo sinusal normal, la fibrilación auricular, la bradicardia sinusal y la taquicardia sinusal. La visión a más largo plazo contempla, además, extender el análisis a imágenes de electrocardiogramas y aplicar técnicas de Inteligencia Artificial Explicable (XAI) como Grad-CAM, de manera que el sistema no solo clasifique, sino que también pueda mostrar qué porciones de la señal influyeron en su predicción.
El peso de las arritmias y los límites de la lectura manual
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un estimado de 19.8 millones de personas murieron a causa de enfermedades cardiovasculares en 2022, lo que representa aproximadamente un 32% de todas las muertes registradas este año a nivel global.[1] Una proporción considerable de estos casos ocurre en países de bajos y medianos ingresos, una tendencia que se confirma en un estudio centrado específicamente en el cuidado de arritmias en América Latina, el cual señala que buena parte de los países de la región carece de la disponibilidad de tecnología y de personal especializado suficiente para identificar y tratar estas alteraciones del ritmo cardíaco.[2]
Dentro del grupo de enfermedades cardiovasculares, las arritmias ocupan un lugar particular, ya que alteran el ritmo normal del corazón y pueden manifestarse de forma silenciosa, intermitente o súbita, lo que dificulta su detección temprana. Un diagnóstico tardío puede traducirse en complicaciones serias como mareos, desmayos, falta de oxígeno o incluso muerte súbita. El electrocardiograma continúa siendo la herramienta más utilizada para detectar estas alteraciones, ya que registra la actividad eléctrica del corazón y permite observar patrones asociados a distintas anomalías del ritmo. Sin embargo, su interpretación sigue dependiendo en gran medida de la experiencia del profesional que la analiza[2], lo que convierte al proceso diagnóstico en una tarea sensible a factores humanos como la fatiga, la sobrecarga laboral o la variabilidad entre especialistas.
En gran parte de los centros médicos de la República Dominicana y Latinoamérica, la lectura manual del ECG es lo común, especialmente en contextos donde no siempre hay un cardiólogo disponible de forma inmediata. Esta dependencia puede derivar en errores humanos, reportes tardíos y dificultades para dar seguimiento de largo plazo a pacientes crónicos. El problema radica en la necesidad de construir soluciones que ayuden a interpretar los electrocardiogramas de forma más rápida, consistente y accesible, particularmente en escenarios donde el tiempo y los recursos humanos son limitados.
La comunidad científica ha respondido a este reto desde hace varios años. Ribeiro et al. demostraron que un modelo de redes neuronales profundas puede diagnosticar múltiples condiciones cardíacas a partir de ECG de 12 derivaciones con aplicabilidad clínica real[3], mientras que Kachuee et al. desarrollaron un modelo de clasificación de latidos cardíacos a partir de señales de ECG crudas, evidenciando que trabajar directamente sobre la señal permite capturar patrones más complejos que los métodos tradicionales.[4] En una línea similar, Narotamo et al. compararon representaciones 1D y 2D de la señal de ECG, así como enfoques de fusión multimodal, encontrando diferencias relevantes en la precisión final de los modelos según la forma en que se representan los datos.[5]
Un aporte particularmente útil proviene de la revisión de Saber y Abotaleb, quienes recopilaron las técnicas modernas de clasificación de arritmias más utilizadas junto con sus porcentajes de precisión, destacando a las redes neuronales convolucionales (CNN) como una de las arquitecturas más frecuentes y efectivas en proyectos similares, con precisiones reportadas entre el 95% y el 99%.[6] Esta revisión, sumada al análisis de conjuntos de datos públicos como PTB-XL[7] y la base de datos de 12 derivaciones para estudio de arritmias publicada por Zheng et al.[8] (también conocida como el dataset de Chapman), da la base necesaria para justificar tanto la arquitectura del modelo como la selección de los datos de entrenamiento.
Actualmente, el diagnóstico a partir del ECG en la República Dominicana se basa principalmente en la experiencia clínica manual. Si bien existen equipos con interpretación automática incorporada, muchos presentan limitaciones significativas: baja precisión en modelos que no fueron adaptados a poblaciones locales, poca explicabilidad de sus resultados y un costo de implementación elevado para centros de salud con recursos limitados. Frente a este panorama, el Dr. Ramos ha señalado el valor que tendría un sistema como SIEMIA no solo para agilizar diagnósticos en casos de emergencia y reducir errores de lectura, sino también para brindar soporte en la identificación de patrones complejos, ahorrar tiempo en interpretaciones repetitivas, ayudar a organizar mejor los casos prioritarios y dar mayor autonomía a los centros de salud que no cuentan con un cardiólogo residente.
Para poder construir un sistema de este tipo era necesario, primero, comprender con precisión qué es lo que se está tratando de clasificar.
Un electrocardiograma (ECG) es una herramienta no invasiva que registra los latidos del corazón y su actividad eléctrica a lo largo de un período determinado, comúnmente entre 10 a 12 segundos, mediante electrodos colocados sobre la piel.[9] En la figura 1 se representa de forma gráfica los tres componentes principales: la onda P, que representa la despolarización auricular y marca el inicio del latido; el complejo QRS, asociado a la despolarización ventricular y a la contracción del músculo cardíaco; y la onda T, que representa la repolarización ventricular, es decir, la recuperación eléctrica del corazón tras la contracción.[18]

Una arritmia cardíaca, en términos simples, es cualquier alteración del ritmo normal del corazón.[10] Este proyecto se enfoca en diferenciar cuatro de los ritmos más comunes dentro de la práctica clínica.
El ritmo sinusal (SR) es el patrón normal, originado en el nodo sinoauricular, con una frecuencia habitual de entre 60 y 100 latidos por minuto (lpm), y sirve como referencia frente a la cual se comparan las demás alteraciones.[11]
La fibrilación auricular (AFIB), por su parte, se caracteriza por una actividad eléctrica desorganizada en las aurículas que produce un ritmo irregular y, frecuentemente, una frecuencia cardíaca elevada; debido a esta irregularidad, el flujo sanguíneo dentro del corazón se vuelve turbulento, lo que incrementa el riesgo de formación de coágulos que pueden desplazarse hacia otras partes del cuerpo y ocasionar complicaciones graves como un accidente cerebrovascular; en el ECG, su patrón suele describirse como “irregularmente irregular”, con ausencia de ondas P distinguibles.[12]
La bradicardia sinusal (SB) mantiene el origen sinusal del impulso, pero con una frecuencia inferior a 60 lpm, y puede ser un hallazgo normal en atletas o durante el sueño, o bien estar asociada a alteraciones que afectan la perfusión sanguínea.[13]
Finalmente, la taquicardia sinusal (ST) conserva igualmente el patrón sinusal, pero con una frecuencia superior a 100 lpm en reposo, y puede ser tanto una respuesta fisiológica al ejercicio o al estrés como un signo temprano de un proceso patológico subyacente.[14]

Objetivos completados
Hemos logrado implementar y entrenar un modelo de clasificación basado en redes neuronales convolucionales (CNN) capaz de interpretar electrocardiogramas digitales y diferenciar entre cuatro ritmos cardíacos clínicamente relevantes, evaluando su desempeño mediante métricas de precisión, sensibilidad, especificidad y F1-score sobre un conjunto de datos balanceado de cerca de 30,000 registros, alcanzando una exactitud global del 96% en la clasificación de los cuatro ritmos evaluados. Este resultado valida el enfoque metodológico planteado y sienta las bases técnicas necesarias para las siguientes fases del proyecto: la incorporación de técnicas de explicabilidad (XAI) y el desarrollo de la interfaz clínica que permitirá a los médicos visualizar el ECG junto al análisis automático del sistema.
Metodología
Para este proyecto nos estamos enfocando en incorporar técnicas de aprendizaje automático o Machine Learning (ML), que permite que un sistema aprenda a partir de datos en lugar de depender de reglas programadas explícitamente[15], y, un nivel más profundo, el aprendizaje profundo o Deep Learning (DL), que utiliza redes neuronales de múltiples capas para aprender representaciones directamente a partir de datos crudos, sin necesidad de que un humano seleccione manualmente qué atributos son relevantes.[16]
Las redes neuronales convolucionales (CNN), en particular, sobresalen en el reconocimiento de patrones espaciales dentro de los datos, lo que las ha convertido en una arquitectura de referencia tanto para el reconocimiento de imágenes como para el análisis de señales fisiológicas como el ECG.[17]
La elección de CNN como clasificador principal de SIEMIA no fue arbitraria. Además del respaldo que ofrece la revisión de Saber y Abotaleb en cuanto a su desempeño frente a otras arquitecturas,[6] se consideraron alternativas como Random Forest o Support Vector Machine (SVM), comúnmente utilizadas sobre características tabulares extraídas manualmente de la señal. Sin embargo, ese tipo de modelos depende en buena medida de variables diseñadas a mano, mientras que una CNN puede aprender directamente a partir de la forma de la señal cruda, sin ese paso intermedio de extracción manual de atributos, lo que resulta especialmente conveniente para una señal tan rica en matices morfológicos como el ECG.

Con la arquitectura definida, el siguiente reto fue construir un banco de datos suficientemente robusto para entrenarla. El conjunto final, denominado balanced_dataset_v3.csv, resulta de la fusión de dos bases de datos públicas de ECG ampliamente reconocidas en la literatura: PTB-XL[7], una de las bases clínicas de electrocardiografía de 12 derivaciones más extensas y mejor documentadas disponibles a través de PhysioNet, con 21,837 registros de 18,885 pacientes; y la base publicada por Zheng et al. (2022), conocida como el dataset de Chapman[8], con 45,152 registros centrados específicamente en la variabilidad del ritmo cardíaco. La combinación de ambos conjuntos permitió reunir alrededor de 65,000 registros médicos con más de 100 anomalías o condiciones cardíacas distintas.
A partir de ese conjunto fusionado, el equipo filtró únicamente las condiciones de tipo rítmico y seleccionó las cuatro con mayor relevancia clínica y volumen de datos: ritmo sinusal, fibrilación auricular, bradicardia sinusal y taquicardia sinusal. Dado que estas categorías no estaban distribuidas de forma pareja, se aplicó un proceso de undersampling, reduciendo cada clase a la cantidad de la categoría más pequeña —7,339 registros—, para obtener así un conjunto balanceado final de 29,356 registros. Este balance es clave en un problema de clasificación médica, ya que evita que el modelo aprenda a favorecer las clases mayoritarias en detrimento de aquellas con menor representación, pero de igual o mayor relevancia clínica.

Una vez definido el conjunto de datos, se aplicó un protocolo de preprocesamiento orientado a preservar la integridad del entrenamiento. Todos los registros fueron estandarizados a una frecuencia de muestreo de 100 Hz y normalizados mediante z-score, de manera que cada señal quedara representada por 1,000 muestras, favoreciendo un entrenamiento más ligero y consistente. Adicionalmente, se implementó un pipeline de control de calidad para descartar registros corruptos, con picos de voltaje fuera de rangos biológicos razonables (superiores a 20 milivoltios), valores no numéricos (NaN) o rutas de acceso inválidas. Finalmente, el conjunto de datos depurado fue pre-calculado y almacenado en formato tensor de PyTorch (.pt), lo que reduce cuellos de botella durante el entrenamiento y asegura un formato de datos único y consistente.
La arquitectura de la red se implementó como una CNN unidimensional (1D-CNN) bajo el ecosistema de PyTorch, organizada en capas de convolución para la extracción de rasgos, funciones de activación no lineales, capas de pooling para reducir la dimensionalidad y capas densas para la clasificación final entre las cuatro categorías de ritmo.
El entrenamiento se gestionó mediante el algoritmo de optimización Adam junto con Data Loaders para el procesamiento eficiente por lotes, dividiendo el conjunto de datos en subconjuntos de entrenamiento y validación mediante un train-test split convencional, lo que permite evaluar el modelo sobre datos que no ha visto durante el aprendizaje.
A nivel de gestión del proyecto, el desarrollo del software se organizó bajo una metodología ágil basada en Scrum, complementada con un seguimiento visual tipo Kanban. En lugar de construir el sistema completo en una sola fase extensa, el trabajo se dividió en bloques de avance que permitieron levantar primero una versión funcional básica (centrada en el análisis de señales digitales de ECG) para luego mejorarla progresivamente hacia una solución más completa, con visualización de resultados y preparación para futuras funciones de explicabilidad.
En general, el sistema recibe electrocardiogramas en formato digital, procesa la señal, extrae los patrones relevantes y genera una clasificación preliminar entre las cuatro categorías de ritmo definidas, presentando el resultado junto a la visualización del propio ECG. En cambio, no clasifica arritmias fuera de esas cuatro categorías en esta etapa, no reemplaza el criterio médico ni emite diagnósticos definitivos, no prescribe tratamientos y no realiza monitoreo cardíaco en tiempo real, ya que podría afectar negativamente métricas como la precisión que resultan fundamentales para que la herramienta tenga utilidad real como apoyo clínico.
Resultados
Tras entrenar el clasificador sobre el conjunto de datos balanceado, la validación del modelo se realizó utilizando un marco de métricas de precision, recall, F1-score y matrices de confusión. Esta decisión responde a que, en un entorno clínico, el costo de un falso negativo, no detectar una arritmia maligna, puede ser considerablemente más alto que el de un falso positivo, por lo que resulta indispensable observar el comportamiento del modelo clase por clase y no solo su desempeño promedio.
Sobre un conjunto de validación de 4,403 registros, el modelo alcanzó una exactitud (accuracy) global del 96%. Al desglosar el desempeño por clase, la fibrilación auricular (AFIB) obtuvo un F1-score de 0.97 (precision 0.96, recall 0.98), la taquicardia sinusal (STACH) un F1-score de 0.97 (precision 0.98, recall 0.96), la bradicardia sinusal (SBRAD) un F1-score de 0.96 (precision 0.95, recall 0.98) y el ritmo sinusal (SR) un F1-score de 0.94 (precision 0.96, recall 0.93), tal como se resume en la tabla 1.
| Clase | Precision | Recall | F1-score | Soporte |
|---|---|---|---|---|
| Ritmo sinusal (SR) | 0.96 | 0.93 | 0.94 | 1098 |
| Fibrilación auricular (AFIB) | 0.96 | 0.98 | 0.97 | 1074 |
| Taquicardia sinusal (STACH) | 0.98 | 0.96 | 0.97 | 1119 |
| Bradicardia sinusal (SBRAD) | 0.95 | 0.98 | 0.96 | 1112 |
| Accuracy global | 0.96 | 4403 | ||
| Macro avg | 0.96 | 0.96 | 0.96 | 4403 |
| Weighted avg | 0.96 | 0.96 | 0.96 | 4403 |
La matriz de confusión permite observar con más detalle dónde se concentran los errores del modelo. El ritmo sinusal (SR) es la clase con más confusiones: de 1,098 casos reales, pero el modelo tiende a confundir el ritmo sinusal normal con sus variantes de frecuencia (más lenta o más rápida) en los casos límite, un comportamiento razonable considerando que la diferencia entre estas clases depende principalmente de la frecuencia cardíaca y no de un cambio morfológico marcado en la señal. En contraste, la fibrilación auricular y la bradicardia sinusal presentan muy pocas confusiones con las demás clases (recall de 0.98 en ambas), ya que estas dos condiciones se encuentran entre las de mayor relevancia clínica dentro del alcance del proyecto.

Estos resultados son consistentes con lo reportado en la literatura para arquitecturas CNN aplicadas a la clasificación de arritmias, donde se documentan precisiones de entre 95% y 99%[6], y validan la hipótesis planteada al inicio del proyecto: que un modelo de redes neuronales convolucionales, entrenado con datos de ECG adecuadamente preprocesados y balanceados, puede clasificar patrones arrítmicos con métricas de desempeño clínicamente útiles.
Más allá del modelo en sí, el equipo ha avanzado también en el diseño de la experiencia de usuario del sistema, con un mockup preliminar de la interfaz que el personal médico utilizará para insertar un electrocardiograma, visualizar la señal y recibir el resultado del análisis, así como el diagrama de flujo que describe el recorrido completo desde que se inserta un ECG hasta que se muestra el resultado preliminar.

Conclusión
Los resultados obtenidos hasta el momento confirman que un modelo de aprendizaje profundo, entrenado sobre una base de datos suficientemente grande y balanceada, puede aprender a distinguir con alta precisión entre distintos ritmos cardíacos a partir de la señal cruda del electrocardiograma. Para un equipo de tesis, alcanzar un 96% de exactitud global, con métricas por clase que se mantienen consistentemente altas incluso en la categoría más difícil de diferenciar, es una validación fuerte de que el enfoque técnico elegido (CNN 1D, entrenada sobre datos fusionados de PTB-XL y Chapman) es el adecuado para este problema.
El propio alcance del proyecto limita, de forma deliberada, la clasificación a cuatro tipos de ritmo, dejando fuera un número considerable de arritmias que también requieren atención clínica; ampliar esa cobertura implica un proceso de entrenamiento, validación y ajuste más exigente. De igual forma, el sistema aún no incorpora las técnicas de explicabilidad (XAI) contempladas desde el planteamiento inicial, un componente que resulta especialmente importante en el ámbito médico, donde un modelo que sólo entrega una etiqueta sin justificación difícilmente genera la confianza necesaria para ser adoptado por profesionales de la salud.
En un país donde la transformación digital del sector salud continúa en proceso, este proyecto aspira a convertirse en una herramienta de apoyo accesible que ayude a los profesionales de la salud dominicanos a detectar arritmias con mayor rapidez, consistencia y respaldo tecnológico, sin pretender jamás sustituir el criterio clínico que solo un especialista puede ofrecer.
Fusionar y balancear dos conjuntos de datos de procedencias distintas, depurar registros corruptos y decidir qué arritmias priorizar dentro de un alcance realista fueron, en la práctica, tareas tan determinantes para el resultado final como la propia arquitectura de la red neuronal. Los hallazgos recolectados hasta la fecha no solo confirman la eficiencia del modelo desarrollado, sino que además sientan los cimientos para su posterior evolución hacia una solución de soporte tecnológico cada vez más robusta e integral para el diagnóstico cardiovascular.
Referencias
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